Cuidado bolsos tejidos de Rafia
Para cuidar tus bolsos tejidos de rafia, el secreto fundamental es evitar que se mojen y limpiar las manchas únicamente de forma localizada. La rafia es una fibra que se debilita, se deforma y puede pudrirse si absorbe agua en exceso.
Limpieza segura y controlada:
- Sacudido y cepillado: Retira el polvo acumulado volteando el bolso hacia abajo y sacudiéndolo suavemente. Luego, pasa un cepillo de dientes de cerdas suaves seco por el tejido para remover la tierra de las uniones.
- Manchas localizadas: Si se derrama algo, actúa rápido. Humedece apenas un paño de algodón con agua fría y una gota de jabón neutro. Da golpes suaves sobre la mancha, nunca frotes en círculos para no deshilachar la fibra.
- Secado inmediato: Si usaste el paño húmedo, pasa un papel absorbente al instante. Deja secar el bolso al aire libre en un lugar ventilado, pero siempre a la sombra.
Mantenimiento de la forma y almacenamiento:
- Nunca uses lavadora ni secadora: El movimiento y el agua de la lavadora destruirán el trenzado por completo, y el calor de la secadora encogerá la fibra.
- Guarda con relleno protector: La rafia tiende a aplastarse y perder su estructura original fácilmente. Cuando no uses tu bolso, rellénalo con papel de seda blanco o plástico de burbujas.
- Almacenamiento transpirable: Guarda el bolso dentro de una funda de tela. Jamás lo metas en bolsas de plástico, ya que atrapan la humedad y generarán moho.
- Cuidado con el peso: No sobrecargues el bolso con objetos muy pesados. La rafia cede con la tensión continua y las asas podrían estirarse de forma irreversible o llegar a romperse.